Como se suele decir popularmente, 'vio las orejas al lobo'. Este vecino de Peraleda de la Mata se crió en una finca, entre agricultura y ganadería. Pronto empezó a trabajar en ambas, ayudando en la explotación familiar, aunque con el paso del tiempo decidió abandonarlas para empezar a trabajar en una empresa dedicada a las artes gráficas, publicidad y al mundo editorial ubicada en Navalmoral de la Mata, a poco más de diez kilómetros de su municipio natal.
-Comenta que su relación con el mundo del campo le viene de nacimiento.
-Así es. Nací en Peraleda de la Mata en el año 1966 y ya entonces mis padres trabajaban en el campo y con el ganado. Tenían una explotación de catorce hectáreas, en las que sembraban tabaco, alfalfa y cereales. También había una pradera donde pastaban unas 400 ovejas, también de nuestra propiedad.
-Sin embargo afirma que probó suerte con los estudios.
-Empecé en el instituto pero solo llegué hasta segundo de BUP. Con 16 ó 17 años me di cuenta que aquello no era para mí y decidí irme con mi padre a trabajar.
-¿Qué labores hacía?
-Un poco de todo. Hacía los semilleros, ponía tabaco, lo binaba, atendía al ganado.
-¿En qué momento decidió marcharse del campo?
-La verdad es que al principio me gustaba, y mucho, pero poco a poco vi que el futuro era poco halagüeño. Como también me gustaba la pintura y el dibujo, que se me daba bastante bien, decidí empezar a buscar algo relacionado.
-Pero, ¿qué fue lo que finalmente le hizo cambiar de trabajo?
-Un poco toda la situación. Lo mal que ahora está el cultivo del tabaco ya se veía venir en aquellos tiempos. Por otro lado el valor del cordero era cada vez menor y no compensaba dedicarse a su producción, pues apenas sacabas para cubrir gastos. O te especializabas en criar ovejas de leche o no había nada que hacer.
-¿Por qué no optó por la referida especialización?
-Porque entonces yo ya había encontrado otro trabajo, además que era necesaria la compra de maquinaria, habilitar la explotación... para todo eso lo que hacía falta mucha inversión.
-No obstante al principio continuó compaginando ambas labores.
-Sí, cuando a las ocho de la mañana entraba a trabajar en lo que hoy es el Grupo Aralama, como montador de offset (sistema de impresión actualmente en desuso), ya había ordeñado a las ovejas. Además al finalizar la jornada laboral volvía a la finca para continuar ayudando. Con el tiempo mis padres se fueron haciendo mayores, vendiendo el ganado y dejando de plantar tabaco.
-¿Ningún familiar quiso hacerse cargo de la explotación?
-No. Solo tengo una hermana que tampoco quiso continuar por el mismo motivo. Pensaba igual que yo, no lo veía mucho futuro.
-¿Se ha arrepentido en algún momento del cambio de rumbo que tomó al dejar el campo?
-No.
-¿Por qué?
-Porque veo que cada vez está peor. Antes en Peraleda, con la habilitación de regadíos por parte del Instituto de Reforma y Desarrollo Agrario (IRYDA), todas las parcelas se encontraban con actividad y mucha gente trabajando. Sin embargo en la actualidad hay muchas explotaciones que se encuentran abandonadas. Y cada vez son más, con agricultores y ganaderos que tienen muchos problemas, como por ejemplo el del agua, que la están cobrando a precio de oro. Entre esto, averías de la maquinaria y equipamiento que continuamente tienes que estar comprando, la verdad, creo que no me tiene cuenta.